La visita de otoño de la Comisión para Tierra Santa

En contacto con una comunidad que lucha por permanecer en Tierra Santa

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En este mes de octubre, la visita periódica semestral de la Comisión del Gran Magisterio para Tierra Santa comenzó en un contexto doloroso. El 3 de octubre, dos mujeres cristianas fueron asesinadas en un bombardeo en Gaza, donde la comunidad de fieles de Cristo se ha reducido a la mitad en los últimos tres años y cuenta ahora con 539 bautizados católicos y ortodoxos.

En ausencia del presidente de la Comisión, Bart McGettrick, quien no pudo asistir por motivos de salud, Donata Maria Krethlow-Benziger, nombrada presidenta interina de la Comisión por el Gran Maestre, dirige los trabajos de este grupo, integrado por Connie Kimberger y Tim Milner. Acompañados por Donna Milner, esposa de Tim Milner, y por François Vayne, responsable de comunicación del Gran Magisterio, el lunes por la mañana se reunieron con Su Beatitud el cardenal Pierbattista Pizzaballa. Durante el encuentro, el patriarca insistió especialmente en la prioridad de la ayuda humanitaria, sobre todo en Gaza, pero también en Cisjordania y el casco antiguo de Jerusalén.

A continuación, los miembros de la Comisión abordaron esta cuestión con el personal de administración y gestión del Patriarcado latino de Jerusalén, antes de visitar a familias cristianas en situación de dificultad que residen en el casco antiguo de Jerusalén y que reciben, entre otras formas de apoyo, la ayuda de la Orden destinada a la Iglesia local. Estas familias expresaron su agradecimiento por la ayuda recibida, que incluye bonos de alimentos, el pago de las tasas escolares para la educación de sus hijos y la creación de puestos de trabajo, principalmente vinculados a las actividades de la parroquia católica de San Salvador, en Jerusalén.  

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La tarde de ese mismo día, la dirección general del Patriarcado presentó un informe detallado sobre los proyectos financiados por la Orden, antes de realizar una videoconferencia con el párroco de la parroquia de Gaza, el padre Gabriel Romanelli.

Al día siguiente, la visita de la Comisión del Gran Magisterio para Tierra Santa continuó en Nazaret (Israel), donde los miembros de la Comisión se reunieron con el padre Ibrahim Shomali, párroco de Reneh y director de las escuelas católicas de Israel. En esta ocasión, el padre Shomali presentó la situación de las cinco escuelas del país, que acogen a más de 5000 alumnos, el 90 % de ellos cristianos. Actualmente, el gobierno israelí presta menos ayuda a estos centros que en el pasado, quizá debido al esfuerzo de guerra, por lo que la colaboración de la Orden resulta especialmente necesaria para el mantenimiento y la restauración de las escuelas. Estos centros constituyen, además, lugares privilegiados para la catequesis y la transmisión de la fe, donde incluso se producen conversiones y se reciben solicitudes de bautismo.

Recibidos después por Mons. Rafic Nahra, vicario patriarcal para Israel, los miembros de la Comisión conocieron de primera mano los estragos causados por la mafia local, arraigada en el entorno árabe-israelí, que está llevando a muchos cristianos a emigrar, atemorizados por las amenazas que pesan sobre ellos y ante la falta de protección policial. En Israel, esta complicada realidad se ve agravada por un fenómeno creciente de agresiones contra los cristianos por parte de los judíos extremistas, especialmente en las calles de Jerusalén, así como por los ataques y actos de violencia registrados en lugares como Taybeh, en Palestina, que la Comisión visitó en los días posteriores. En este contexto, Mons. Rafic pide a todos los miembros de la Orden que les hagan llegar su oración y solidaridad a través de las peregrinaciones que organicen, con la esperanza de que contribuyan a dar a conocer los hechos injustos que debilitan a la comunidad cristiana en Tierra Santa.

En otro orden de cosas, cabe destacar la gran vitalidad de la comunidad católica de habla hebrea, formada por trabajadores extranjeros en Israel, aunque muchos de ellos, a menudo en situación de precariedad, no están destinados a permanecer en el país a largo plazo.

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El 7 de octubre, la Comisión recorrió la región de Belén, en Palestina, donde se reunió con Anton Jaraysah, director de la escuela católica de Beit Sahour —localidad vinculada a los pastores—, quien explicó los esfuerzos que se están realizando para que los 380 alumnos del centro puedan continuar sus estudios. En efecto, la ausencia de peregrinos desde hace tres años, debido a la guerra y a la imposibilidad de los palestinos de trabajar en Israel, ha provocado un desempleo devastador que impide a numerosas familias asumir el coste de la escolarización de sus hijos. Estos gastos se sufragan en gran medida gracias al apoyo económico de la Orden al Patriarcado latino, en particular a través de una campaña especial llevada a cabo en los Estados Unidos de América. En este contexto, el director destacó asimismo que el 30 % de los alumnos son musulmanes y que sus padres optan por la educación católica.

A continuación, la Comisión se trasladó a la Universidad de Belén, que acoge a 760 estudiantes preocupados por su futuro profesional. La vicepresidenta, Iman Saca, agradeció a la Orden el apoyo que presta a su institución a la hora de formar a los futuros profesionales de este país, sometido a una presión constante. El proyecto AFAQ, desarrollado desde la pandemia y posteriormente durante la guerra, en colaboración con el Patriarcado latino y la Orden del Santo Sepulcro, permite a numerosos titulados encontrar trabajo en Palestina o Jerusalén, en los sectores médico, social o económico. Por la tarde, la Comisión visitó también el seminario de Beit Jala, el «corazón» de la diócesis de Jerusalén, donde se forman los futuros sacerdotes del Patriarcado, todo gracias al apoyo regular de la Orden, que contribuye a cubrir sus gastos de funcionamiento. En esta línea, los sacerdotes del Patriarcado —en Israel, Palestina, Jordania y Chipre— tienen, en su mayoría, la responsabilidad de coordinar la pastoral de las escuelas vinculadas a las parroquias, por lo que participan de manera directa en la formación espiritual de los alumnos y en la educación para la paz que caracteriza a estos centros, donde cristianos y musulmanes crecen juntos.  

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En Palestina aún viven 40 000 cristianos, cuya situación cada vez es más complicada, en especial debido a la ausencia de peregrinos y turistas y a la imposibilidad de los palestinos de trabajar en Israel. En este contexto, más de 200 familias cristianas han abandonado el país desde el 7 de octubre de 2023, y la hemorragia continúa. En Taybeh, la antigua Efraín de la que habla el Evangelio (Juan 11, 54) y el último pueblo enteramente cristiano de Tierra Santa, el padre Bashar Fawadleh, párroco de la localidad, describió los esfuerzos realizados para crear empleo y construir viviendas para la comunidad, todo ello en colaboración con el Patriarcado latino y la Orden del Santo Sepulcro, con el fin de frenar la emigración. Actualmente, la escuela parroquial de Taybeh cuenta con un 70 % de alumnos musulmanes —de un total de 400 matriculados—, una proporción que se ha invertido en el transcurso de estos últimos diez años debido a la marcha de los cristianos hacia Estados Unidos, Latinoamérica e, incluso, España. Tras subrayar el impacto psicológico de los reiterados ataques perpetrados por colonos judíos extremistas, que hostigan a los aldeanos y destruyen los cultivos de olivos con total impunidad, el padre Bashar lanzó un conmovedor llamamiento a los miembros de la Orden: «Vengan a Taybeh en peregrinación. No esperen más y únanse a nosotros para apoyarnos y preparar juntos el Jubileo de la Redención, que tendrá lugar en 2033». A continuación, la Comisión se desplazó a la residencia de ancianos del Patriarcado latino, Beit Afram, donde reside el patriarca emérito de Jerusalén, Mons. Michel Sabbah, junto a una treintena de residentes de avanzada edad, atendidos en buena medida gracias al apoyo de la Orden.

La jornada continuó en Ramala, capital del Estado de Palestina, cuya parroquia principal cuenta con 700 familias y 3000 fieles. Aquí, los miembros de la Comisión participaron en una importante reunión con el párroco, el padre Yacoub Rafidi, que es también director de las doce escuelas del Patriarcado en Palestina. Este último insistió en la necesidad de poder seguir acogiendo a los jóvenes cristianos, que representan cerca del 40 % del alumnado y desean permanecer en el futuro en la tierra de sus antepasados. Por último, en Ain Arik, la Comisión se entrevistó con el padre Firas Abderabbo, muy comprometido con el servicio a los jóvenes cristianos de Palestina, que buscan esperanza en un país cuyo muro de separación lo convierte en un gran campo de concentración.

El viernes 8 de octubre, la visita de la Comisión terminó en Jerusalén con diversos encuentros, entre ellos, con los responsables del Vicariato para los Migrantes, y concluyó con una reunión en la Nunciatura.

François Vayne

 

(Octubre de 2026)