2# Una compañera para toda la vida

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Something I'd like to tell you

Si buscas algo, párate un momento.

La inquietud no es rentable. Tengo que decirte algo que puede interesarte: «Sé sobrio, sé vigilante». Es lo que decía el apóstol Pedro (1 Pedro 5,8) a los destinatarios de su Carta, él que fue un inquieto discípulo de Jesús, hasta el punto de recurrir a su espada en el Huerto de los Olivos, espada que Cristo le hizo guardar.

Me gustaría decirte de nuevo, ¡escúchame, amigo, escúchame!

Confucio decía que un pequeño exceso arruina un gran proyecto.

¡Sé sobrio! ¡La droga no paga! ¡La violencia no paga! El egoísmo no es rentable.

La verdad es que, planteada así, la templanza no parece fácil de entender; el Catecismo Católico la clasifica entre las virtudes cardinales y sus sinónimos son: frugalidad, moderación, sobriedad, orden, equilibrio. ¿Qué puedo decir? El mundo ama los excesos. Los medios de comunicación los recompensan poniéndolos en primera plana.

Sin embargo, estamos todos convencidos de que el consumismo, aunque no sepamos prescindir de él, no es rentable: la naturaleza se rebela, las crisis sociales se multiplican, ¡la vida se consume!

Gide, escritor francés atormentado y que había vuelto a escribir la parábola del hijo pródigo, pensaba que la verdadera vida era la voluntad de experimentar todo, confesó después que tampoco así había encontrado la felicidad.

La templanza... Es ella la que te enseña a buscar el bien, el tuyo y el de los demás, y que se viste con el ropaje de la caridad. ¡La caridad superior! La que tiene un vínculo con Dios y que nos echa una mano cuando bajamos un peldaño en los momentos más oscuros de la vida.

No es una virtud para los débiles. María hizo de ella una compañera para toda la vida.

 

¡Inténtalo tú también!

 

Fernando Cardenal Filoni

(octubre de 2021)