Atención y cariño a las personas con discapacidad: hogares y centros apoyados por la Orden

En Jordania, el Centro Nuestra Señora de la Paz se esfuerza por «ayudar a los más pobres entre los pobres, especialmente a las personas con discapacidad». El padre Shawki Baterian, director del centro, explica: «En Jordania, el 13% de la población tiene una discapacidad. Desde que se financió el centro en 2003, la idea es ofrecer un servicio gratuito a toda la población de Jordania, independientemente de su religión o nacionalidad». Esta estructura tiene muchas necesidades y la Orden lleva mucho tiempo ayudándola a través de diversos proyectos.

Preparar a los seminaristas para el servicio en las parroquias: una misión apoyada por la Orden

Otro beneficiario permanente de la ayuda aportada por la Orden es el Seminario de Beit Jala. Desde hace más de 150 años, la Orden sostiene el trabajo esencial de formación de los sacerdotes diocesanos. El P. Bernard Poggi, rector, explica que el seminario se ha beneficiado de varias mejoras en los últimos años y que los Caballeros y las Damas han asumido proyectos como la renovación de la biblioteca o el auditorio, además de su contribución fija a los gastos.

Ayuda a las personas mayores, enfermos y huérfanos - El apoyo de la Orden del Santo Sepulcro a los más necesitados

En colaboración con el Patriarcado latino de Jerusalén y una red de instituciones católicas, la Orden invierte en el cuidado y la ayuda a las personas mayores y huérfanos, así como a las personas discapacitadas. Entre las instituciones que ofrecen estos servicios sin discriminación, viviendo a fondo la lógica del Evangelio, se encuentra la casa de reposo Beit Afram, en Taybeh, que ofrece una atención de calidad a las personas mayores, fomenta la espiritualidad entre sus huéspedes y empleados, y los involucra en intercambios con diferentes grupos eclesiásticos. En Jerusalén, el hospital francés San Luis ofrece cuidados paliativos a los enfermos en fase terminal. «Aquí tenemos pacientes de todas las religiones: cristianos, musulmanes y judíos», explica la hermana Frida Nasser, que trabaja en el hospital. «Todos son tratados de la misma manera y es agradable ver a la gente venir aquí, especialmente a los familiares de los pacientes que se encuentran. No hay diferencia en el sufrimiento: los judíos pueden hablar con los musulmanes, los palestinos, los cristianos. Esto es fundamental para nosotros y tratamos de cumplir nuestra misión lo mejor posible».

El apoyo de la Orden al Vicariato de Santiago por el trabajo con los católicos de lengua hebrea

Otra realidad muy querida por la Orden es el Vicariato de Santiago para los católicos de lengua hebrea. La ayuda de la Orden ha permitido desarrollar programas, comprar bienes y equipos para organizar más actividades para los jóvenes y la traducción de literatura espiritual al hebreo. Gracias a las contribuciones recibidas, el padre Piotr Zelasko, vicario patriarcal del vicariato de Santiago, también pudo editar un libro para los miembros del vicariato que visitan a los inmigrantes en prisión. Una de las actividades más importantes es el Centro Santa Raquel, que se ocupa de los hijos de trabajadores extranjeros, inmigrantes y solicitantes de asilo que no tienen la posibilidad de ocuparse de ellos.

El apoyo humanitario de la Orden en las zonas más desfavorecidas de Tierra Santa

También hay muchas actividades relacionadas con la ayuda humanitaria, especialmente en las zonas de Gaza y Jerusalén del Este, donde las familias cristianas a menudo no pueden hacer frente a sus gastos. El fondo de ayuda humanitaria que la Orden renueva cada año beneficia a quienes necesitan ayuda con medicamentos, gastos escolares y otras necesidades diversas. El padre Gabriel Romanelli, párroco de Gaza, recuerda que «los cristianos viven aquí desde hace más de 2.000 años y debemos proteger esta presencia por el bien común».

Formar a las nuevas generaciones en Tierra Santa: la misión de las escuelas del Patriarcado latino

La Orden apoya la red de 44 escuelas del Patriarcado latino, que cuentan con unos 20.000 alumnos. Mons. Jamal Khader Daibes habla de la época en la que fue director general de las escuelas del Patriarcado en Palestina, al comienzo de la pandemia de Covid-19: «Nos hemos tenido que enfrentar a muchos desafíos durante este periodo, como la enseñanza a distancia y el equipamiento de nuestras escuelas para hacer frente a estos problemas. Sin embargo, pudimos conseguir todas las herramientas tecnológicas y formar a los profesores para satisfacer las necesidades de la educación a distancia. Superar estos retos no habría sido posible sin el apoyo de la Orden».

La Orden junto al Patriarcado latino para reforzar el apoyo pastoral a las comunidades locales

Como cualquier diócesis, el Patriarcado latino de Jerusalén trabaja en colaboración con las parroquias y las comunidades locales de la región, organizando actividades pastorales y litúrgicas en toda Tierra Santa a través de su Oficina litúrgica, su Oficina catequética y su Oficina pastoral. Gracias al apoyo de la Orden del Santo Sepulcro, estas tres oficinas pueden ampliar su campo de acción y organizar numerosos eventos y actividades. La Oficina de pastoral fundada en 2017 ha creado, por ejemplo, -gracias a la financiación de la Orden- un juego llamado «Tras las huellas de Jesús» basado en las Sagradas Escrituras, permitiendo a los jóvenes descubrir la vida de Cristo de forma divertida y atrayente. «Este juego, que ustedes han apoyado, nos ha ayudado mucho para que nuestra comunidad conozca mejor su tierra y sus lugares sagrados», comparte el padre Ibrahim Shomali.

Creación de empleo para los jóvenes de Gaza

Proyecto financiado por la Orden para crear puestos de trabajo para los jóvenes de Gaza. Sami El-Yousef, director administrativo del Patriarcado latino, explica: «La solución fácil es proporcionar a las personas algún tipo de ayuda económica mensual, como una subvención caritativa, pero hemos tomado una decisión más difícil que, en cierto modo, también es más productiva, que es dar a las personas un trabajo, basado en su especialización, con el que puedan adquirir realmente una experiencia valiosa y apreciarla, de modo que estén potencialmente mejor equipadas en el futuro para encontrar un empleo por sí mismos».